Llegamos a un bar y, como siempre,trato de ponerme la piel de un imbécil gregario.Los alambres están preparados, contienen cualquier tipo de ideología que no se venda al margen de este consumo.Caminamos y creo que el cielo se pone cada vez más negro con esos ensayos humanos dando vuelta con un vaso de olvido (pasaporte a la deshinibición, a parecer-más auténtico-inteligente a traves de un narcótico) y pienso junto con mi amiga Lucía , qué hacemos aquí,cómo hemos llegado una noche de lunas tan hermosas a este hueco.
-...
Ni siquiera puedo hablarte, decirte nada,te miro y sos un pantalón triste que trata de ubicar su dobladillo como los demás pantalones.Rodeas mi cintura,yo ni siquiera estoy ahí, ya me escapé hace un rato con Lucía a ese país maravilloso que viajamos cuando la noche se pone fría.Pongo mi mejor cara de circunstancia y con una sonrisa fantasmagórica digo:
-¡Qué lindo!...
Vos asientes con la cabeza y en tu media lengua me dices que ya vienen los amigos ,que vas al baño, si puedo cuidarde mí y de tu música hasta que vuelvas .Por supuesto.
Quedo más SOLA.Soy un marciano en medio de esa gente que pinta de moda todo lo que toca.Me siento un chino tratando de encontrar temas "interesantes" para cautivar a los enanos.Una música de tres notas completa el cuadro surrealista.
Tengo ganas de ahorcar las convenciones , darme vuelta e irme a caminar bajo un cielo que amerita miradas de aprobación y elogios,una brisa que se puede beber,qué hermoso los árboles,allá afuera...es absurdo?
Con la lengua en la luna observo cómo te queda grande mi escafandra de utopía.
Veo cómo te mezclas camaleónicamente, y te admiro, nunca pude,aún en mis mejores intentos de actuar normal, y que la gente me diga qué linda y blablablabla, no decodifico esa sarta de simulacros que tienen de relaciones.
Litio ahora, o por lo menos un trago de veneno.
Casi vuelves, en el camino brazos te rodean, te saludan te guiñan una ocasión, te divierten.
Espero.
Paso a tu lado intentando ser un lastre de normalidad, mujer celosa,linda, superficial.Vamos a ver! Esto te gusta?
Finalmente me digo a mí y a Lucía que es tan innecesario ponerme este alambre al cuello.
-¿Qué tomas?
-Un tren de abismo.