lunes, 20 de septiembre de 2010

Recuerdo



Y me acuerdo como se veìa tu mano cuando nos despedíamos , cuando una caricia era el colofón de nuestra mìstica extraña. Un andar furtivo chorreaba de las paredes y vos y yo haciendo el amor horas interminables en un hotel de cuarta. Casi nunca tocábamos las camas ni los ceniceros, y alguna vez un balcón en desuso fue el testigo de nuestros gemidos friolentos. Yo siempre con mi pollera de la escuela, incapaz de llegar a mi casa antes de nuestros encuentros. Como si la vergüenza mermara sin testigos a priori. Era la continuación de esa educación católica que ya casi no llegaba a secarme el cerebro pero sì a inyectarme esa culpa gregaria que también me acosaba, pensando en la diferencia de edad que no importaba a nadie ,ni siquiera a la vieja que nos cobraba el turno para amar.
Nunca quedamos satisfechos. Ni en esos tiempos idílicos. Ni cuando ya nos habíamos hecho tanto mal como para querer respirar cerca el uno del otro. Buscàbamos con loca furia algo, que por supuesto no llegaba.
Y sin embargo, seguimos. Tenìamos esa obsesiva forma de mirarnos, con el mismo ímpetu con que nos castigábamos. Èramos la historia de fuego fugaz que tienen todos y olvidan, cuando el sentido común prefiere la pulcritud mental .Pero nosotros no olvidamos.
Un dìa como quien no quiere la cosa, comenzamos a dejarnos. D e apoco, con soterrado gesto. Un olor a lapacho marchito comenzó a invadir nuestro semblante. Un aire de abandono en las caricias,en los besos.Se había acabado. No dijimos adiós.Como siempre nos encontramos y no hicimos el amor. Ya había partido el poema. Nos dimos un abrazo, nos devolvimos los libros y luego tu mano agitando el adiòs, presintiendo la vida.

lunes, 31 de agosto de 2009

Estadìa

"¿Dónde está Dios, aunque no exista?"(...)Alzo los ojos y veo las estrellas que no tienen ningún sentido… Y de todo esto apenas quedo yo, un pobre niño abandonado…"(...) (Fernando Pessoa)

Todos sabían que estaba triste pero, como siempre que intentamos ser un hombro,había metidas de pata antológicas ( frases fatalistas, optimismos desaforados y siempre, claro, buenas intenciones).
En realidad estar lejos de su casa no era el peor desconsuelo, sino, simplemente el saberse lejos de si misma,estar viviendo un relato horrible del que quería escaparse,desconcertada.La cercanía de la muerte como entidad posible que la vinculaba a un destino nefasto más que miedo le causaba desazón.El fracaso no era su firma.Era orgullosa y ahora se sentía un lastre.Tal vez porque Buenos Aires no es el mejor lugar para sufrir, y sin embargo, le hacía bien que sus amigos, los de toda la vida, no estuvieran para opinar ni hacer que la incertidumbre y la desesperanza fueran de dominio popular.Este era SU infierno interior, SU desconsuelo y nadie más estaba invitado,sólo los recuerdos de aquélla vida que tenía antes de esta maldición.No intentaba tener un delirio romántico spleentiano alemán ,tampoco un tango urbano(aunque hubiera sido apropiado)pero quería que la dejen en paz, asi que en vez de rebelarse contra la inútil y precavida directiva de "no hay mal que por bien no venga, o "Dios sabe qué es lo que tiene para cada uno", agradecía y miraba para otro lado, con su carismática manera de agradecer al mismo tiempo que mandar a la mierda.

viernes, 19 de junio de 2009

Encuentro con Alejandra


...“Cuídate de mí amor mío, cuídate de la silenciosa en el desierto,de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra.”...
( Alejandra Pizarnik)
Sacarles los ojos a las muñecas para ver que hay detrás, decías, y yo me estremecía como quien vislumbra un espíritu genial y terrible.Trataba de beber de tus espejos, aunque me corté más de una vez y lancé un grito mudo que expiró en la ternura al tocar tus ojos cansados.Eras bella y elocuente,obscena me crispabas el sexo con tus palabras, dardos a la virginidad en mis oìdos burgueses.Sólo quisiste llegar hasta al fondo, y cómo lo lograste mi condesa, el bicho de Julio,la hermosa pesadilla de una bestia.Eras el oxímoron de el tedio y diste muchas campanadas antes de enmudecerte para siempre.Ahora cuando me acosa el mundo,voy a tu Otredad, dulce remanso literario del que rescato lágrimas, seres, mitos y alguna que otra sonrisa.

domingo, 15 de marzo de 2009


Aspira una bocanada de humo y siente cómo es inútil buscar el sueño cuando no se presenta apaciblemente.Esto del insomnio es una cosa fácil de llevar comparado con otras postales terribles de su historia.Entre cigarro y lecturas varias,va deshilvanando esas ideas torpes y circulares que la atormentan: los chicos, el trabajo,el sexo muerto de su matrimonio,su casamiento con ideologías ajenas, su cinismo, su sordera mental.Así sangra silenciosamente ovejas mientras las ve, burlonas, surcando un campo verde lejano que tiene una ridícula paz,oxímoron de su vida.
Las odia.